Es curioso como solo una frase supo definir despues de años intentando entender por qué necesitaba sentarme horas a leer, una y otra vez, lo que en las noches mi mente derrama sobre el papel, como si necesitara purificar mi alma de pecados que aún no eh llegado a cometer, en busca de redencion para mi ser.
Como si mi corazón guardara secretos que en voz alta jamás me atreveria a leer.
Busco en la escritura hacer de un laberinto, un hogar al cual siempre poder volver; un abrazo suspendido para mi corazón con frío, una caricia que no llegó pero aún no olvido.
Y si el papel es mi iglesia, la tinta con la que escribo será testigo de cómo mi alma se confiesa en buca de un perdón que aún no recibo.
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