Me gustaria saber por qué le sigo a mi mente el juego absurdo de: ponerlo sobre mi cuerpo, aún sabiendo que cada vez que lo hago vuelvo inevitablemente a su recuerdo.
¿Por qué teniendo cantidades de aromas para escoger- tantos perfumes a mi merced-me siento atraida, por ese mismo que usaba cuando el suyo también se impregnaba en mi piel?.
Veo los demas frascos en mi habitación, y paso de su exitencia como si estuvieran aislados en algun rincón, tan lejos que no les llega la luz del sol.
Quisiera dejar de pensarlo en la madrugada, acaso, ¿borrar su número no es suficiente para evitar una llamada?.
Sigo enredada en su mirada, unos ojos tan cansados que anhelaban los míos como una posada, por donde estaba de pasada, y disfrutaba la estadía, porque sabia, que después de unos días, tendría que volver al peso de su vida vacía.
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